jueves, 16 de abril de 2009

Los buenos periodistas no tienen amigos, tienen fuentes.


Si enciendes la tele por la noche, dependiendo de la hora, puedes ver las noticias nocturnas, series americanas compradas por una cadena en auge o La2. Si, si, de vez en cuando La2 aparece en medio del zapping sorprendiendo a quien la ve. Esta vez había un programa cuyo nombre no recuerdo pero que, en grandes rótulos, tenía escrito "Los buenos periodistas no tienen amigos, tienen fuentes". Se trataba de una especie de documental donde hablaban de las grandes películas que han homenajeado al periodismo. También hablaban de una serie británica llamada algo así como "State of nose qué", que trataba acerca de un periodista que actúa de free-lance en el Herald.


Llevo meses planteándome si la elección de esta profesión es la acertada, si de verdad quiero dedicarme a esto o a criar cerdos en el campo. No se. Tengo un come-come que a veces no me deja ni sonreir. Quizá sea porque estamos en crisis y apenas hay trabajo para nadie. Aunque en realidad sólo es una manta para cubrir las pocas ganas que tengo de seguir con esta carrera. Acabé Derecho en febrero, con la ilusión y esperanza de que, al terminar, encontraría un trabajo en el que superar mis expectativas profesionales. Lo que me encontré fue con... esperate que no me acuerdo... ¿dinero? ¿un puesto idóneo para mi? ah no, no me encontré con nada.


Frustrada en la búsqueda de un puesto de trabajo y con la imposición de mi nuevo coche por parte paterna, tuve que tomar una decisión: o me hundía y amargaba a todo aquél que pasara por mi lado, o cogía fuerzas de donde no las hubiera y me animaba. Opté por la segunda opción, gracias a Dios.


Vendí mi viejo coche (pobre fiesta, te echo de menos), me apunté a inglés en la universidad para sacarme el First y me propuse seriamente "sacar notazas este cuatrimestre". La primera prueba está conseguida, vendí el coche y me hice con pasta. La segunda... dejemos en que me quedan 15 temas para acabarme el libro. Y la tercera... mejor no hablar de la tercera.


Una sombra de dudas inunda mi cabeza, me gustaría que alguien me mostrara lo que voy a ser en un futuro. ¿De verdad no podré tener amigos?

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