Hacía un frío horrible cuando salí de mi casa aquél viernes santo. La tradición manda no comer carne en tan señalado día pero en mi casa vamos al revés del mundo. El jueves santo fue cuando degustamos nuestro querido potaje español: una mezcla de acelgas, garbanzos y judías blancas. Una deliciosidad. Pues eso, que como no se podía comer carne, mi madre decidió hacer el potaje el jueves santo y no el viernes. Una deliciosidad.
El viernes, y después de una semana sin vernos, llegué a Palma con la ilusión de una niña pequeña por ver sus regalos de reyes. Me fue a buscar Pilar y Pablo me llamó diciéndome que no salía al mar porque no había viento. Mi ilusión creció porque eso significaba que le podía ir a ver al Club Naútico de Palma. Raudas y veloces acudimos en su búsqueda. Apareció entre las joyas de la corona española con su sonrisa, con esa sonrisa que siempre tiene para mi.

Palacio de Marivent, residencia de los Reyes.
El sábado fuimos a ver uno de los partidos de los play-off de voley donde juega mi amigo juan, el mejor líbero que ha tenido España y el voley español. Por la noche, decidimos ir a cenar a casa del suegro y ver el partido de mi barça, que por supuesto ganó. Después de unas copas de cerveza, vino y Brugal nos fuimos a la Posada del Loro, uno de los lugares que más gusto me da visitar en mis estancias palmeras. Allí tomamos copas sin parar, Xavi, Pablo y yo nos divertimos como tres niños pequeños pero con la semblanza y la borrachera de unos adolescentes insatisfechos. Acto seguido nos fuimos a Marsalada, conseguimos evitar la cola que daba la vuelta al Club de Mar y entramos. En el ropero había una gran bandada de personajes que me tocaron el lado sensible. Uno de estos personajes me habló en catalán, lengua oficial respetada de nuestro querido país, sin embargo, cuando hablas con una persona que no habla catalán, deberían intentar hablar castellano. Pues el susodicho me increpó y vaciló y me siguió hablando en catalán, lo que enfadó a mi novio, que también habla la mencionada lengua oficial. En realidad, no recuerdo muy bien en qué quedó el asunto debido a mi alto grado de etilidad. Lo que si recuerdo es que fue una gran fiesta que espero poder repetir dentro de poco tiempo.

Los 4 borrachos del Apocalípsis
La mañana del domingo pasó entre voley y gasolineras. Mi novio ha adquirido una Bultaco Lobito, o lo que es lo mismo, una moto de cross. Le cambiamos el aceite y listos para ir al chino a comer con mi gran resaca mañanera. Por la tarde, después de intentar apaciguar la resaca con una mini-siesta, nos fuimos los 4 a buscar a Rosa a Cala Rajada, un pueblito al norte de la isla, en la otra punta de Palma, pero que merece la pena visitar. Visitamos Cala Gat, Cala Mesquida, La Olla, y una pequeña laguna entre dos acantilados. Después degustamos una pequeña cena en un bar de lujo de Cala Ratjada y con lo puesto, y mi resaca, nos bajamos otra vez a Palma a intentar dormir. Aquí algunas fotos del día.


Cala Ratjada Portals


Cala Mesquida La Olla

Cala Gat
Y el lunes llegó el gran día. Hubo comida familiar, con cordero y chuletas. Todo muy rico a cargo de la Señora de la casa.
Para terminar el día, y las vacaciones, celebramos nuestro aniversario con una cena en nuestro restaurante favorito de Palma. Luego dimos un paseo romántico por la playa de Palma y bajo la luz de las velas se nos hizo de noche.

pues menudas vacaciones te has pegado!
ResponderEliminaraquí otra del mundo blospot, que recientemente he retomado
besitos!